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Astrobiología y Exocultura
Si bien la astrobiología es la ciencia que
estudia las posibilidades de vida fuera de la Tierra; en la literatura existente, tanto la vida como las especies tecnológicas se estudian dentro de la astrobiología. Pero el estudio de la tecnología en el cosmos debe abordar un área demasiado específica de la astrobiología, y ni los métodos empleados ni las ciencias de apoyo subsidiarias parecen ser las mismas para una y otra ciencia. Ambas dependen de la astronomía, pero mientras la astrobiología está muy ligada a la biología, la bioquímica y la genética; el estudio de las civilizaciones tecnológicas debe preguntar qué sistema de distribución de recursos debería adoptar una civilización para durar un millón de años o cuál es su modelo económico o cuáles son sus sistemas de organización política o cómo son los individuos de la especie inteligente. Entonces nos encontraremos revisando áreas del saber muy lejanas a la astrobiología.
Nosotros proponemos una ciencia separada
de la astrobiología que estudie la posibilidad de existencia de las especies con
inteligencia, cultura y tecnología fuera de la Tierra. A esta ciencia la llamaremos exocultura. Del mismo modo como el concepto de astrobiología es
equivalente al de exobiología y significa, literalmente “biología externa”,
nosotros llamamos “exocultura” a esta ciencia que proponemos, porque
literalmente significa “cultura externa”. Hablamos de cultura en lugar de hablar inteligencia o tecnología porque, pese a que todas estas características
resultan de la evolución genética, la cultura puede fundar un nuevo sistema evolutivo [1] mientras la inteligencia o la tecnología no pueden hacerlo. Esto será importante
después. Por ahora observemos que un mundo con vida tiene dentro un sistema
evolutivo: el sistema genético; y un mundo con una civilización inteligente,
tiene dos sistemas evolutivos: el sistema el genético y el cultural. Mientras la
astrobiología estudia las posibilidades de mundos que tienen un sistema genético; la exocultura debe estudiar aquellos mundos que
tienen dos sistemas evolutivos: el genético y el cultural, cuyos nuevos derivados
principales son la cultura, la inteligencia y la tecnología (Fig.1). Esto quedará claro más adelante, cuando describamos la evolución cultural.
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Figura 1 |
Pese a que la inteligencia es
un desprendimiento de la vida, la exocultura y la astrobiología deben ser
ciencias diferentes, del mismo modo como la cosmología es un desprendimiento de
la astronomía; como lo artificial es un desprendimiento de lo natural. En adelante hablaremos de la exocultura para referirnos a la ciencia que busca tecnología extraterrestre.
Evidencias exoculturales
Una de las tareas de la exocultura consiste en buscar pruebas de tecnología fuera de la Tierra. Pero ¿qué cosa
sería una prueba de que existen civilizaciones allí afuera?
Hay cuatro canales por los cuales
nos puede llegar evidencia. Si, por ejemplo, recibiéramos una foto de un
edificio de departamentos, proveniente de una sonda que está pasando por
Ganímedes, diríamos que tenemos algo ¿Verdad? Este es el primer canal de
búsqueda. En general, es posible que alguna sonda lanzada desde la Tierra nos
revele por medio de fotografías, la presencia de construcciones inequívocamente
inteligentes en la superficie de algún planeta o satélite de nuestro sistema
solar. Ya hemos enviado sondas a los confines del sistema solar y ninguna foto
ha revelado hasta ahora la posible existencia de este tipo de construcciones. Además, este mecanismo solo serviría dentro del sistema solar, porque no podemos sacar fotos de la superficie de planetas extrasolares. Y la inmensa mayoría de los planetas de nuestra galaxia son extrasolares.
La segunda vía es el hallazgo de señales provenientes del espacio exterior, de
similares características a las que nosotros producimos aquí y que evidencien
contener un mensaje artificial. Esto es exactamente lo que está haciendo SETI.
La tercera vía experimental consiste
en la búsqueda de tecnomarcadores, es decir, evidencias físicas que solo puedan
provenir de una fuente tecnológica en el espacio. La idea es equivalente a la
búsqueda de firmas biológicas, pero aquí no importa la base molecular de la
vida sino la capacidad de una civilización de dejar evidencia detectable, como señales de radio, atmósferas
contaminadas, satélites artificiales en órbita o megaestructuras instaladas. Es muy difícil
que este tipo de evidencia deje pruebas concluyentes, pero cualquier elemento
que acerque pruebas, aún controvertidas, es importante. Incluso la NASA se ha
mostrado interesada, porque cada vez resulta más evidente que el universo es
demasiado vasto para estar vacío [2].
La cuarta vía de exploración tiene dos modalidades. Por un lado existe la posibilidad de que una civilización
extraterrestre establezca un contacto abierto con nosotros. Si este fuera el
caso, es claro que estaríamos frente a una evidencia, pero para obtenerla solo
tenemos que sentarnos a esperar. Y ese es un problema para la ciencia. Mientras
que durante las modalidades anteriores, la prueba era consecuencia de un
trabajo experimental, sistemático, repetible y efectuado bajo condiciones
controladas; ahora la prueba es eventual y no depende de nosotros. Una prueba
concluyente es capaz de convencer al más obstinado de los disidentes
racionales. Es fundamental comprender esto antes de salir a pelear contra el
mundo. El reporte formal de avistamientos de OVNIs es muy abundante, pero que
una persona afirme que ha visto esto o aquello, no constituye una prueba
concluyente porque podría tratarse de un fraude intencional o la persona podría
haber visto una cosa y creer honestamente que ha visto otra. Los avistamientos
no son repetibles. Para que un contacto sea una prueba concluyente, es
necesario que se trate de un contacto abierto y lo suficientemente prolongado
para que pueda ser registrado. Estos registros conformarán la evidencia fáctica
que buscamos. Por eso, un contacto es abierto cuando deja registros, evidencias
inequívocas de su existencia.
La segunda modalidad de este cuarto
canal de búsqueda es el caso en que una civilización inteligente nos hubiera
visitado en el pasado. La modalidad es distinta que un contacto abierto porque ahora debemos hacer
cosas distintas. Hace 2.000 o 3.000 años atrás, por ejemplo, no podía existir
un contacto abierto en los términos en que lo hemos descrito, porque no existían
medios como registrarlo unívocamente. Sin embargo, sí podría existir un contacto
asiduo y prolongado entre la civilización tecnológica y la cultura local. Si
ese hubiera sido el caso, habría dejado huellas en nuestra cultura. Y si las
huellas dejadas fueran demasiado profundas, la presencia de una pata detrás de
la huella sería demasiado evidente. Esas huellas podrían constituir la prueba
que buscamos. Entonces, la exocultura debe revisar la presencia o ausencia de
pruebas en el pasado. Esto es fundamental porque el pasado es mucho más extenso
que el presente y constituye casi todo lo que tenemos para explorar en este cuarto canal de búsqueda.
Teorías exoculturales
Naturalmente, además de buscar
evidencias es función central de la exocultura elaborar teorías que nos
indiquen qué buscar.
¿Cuánto tiempo hace que podría
existir la vida inteligente en el universo? ¿Y cuánto tiempo puede sobrevivir la tecnología luego de originarse? ¿Es posible que una civilización pueda lograr la
suficiente estabilidad para perdurar millones de años? ¿Cuáles son las
condiciones que debe cumplir para alcanzar esa estabilidad? ¿Cuáles son las
posibilidades tecnológicas para una civilización inteligente? ¿Cuál puede ser la relación entre unas y otras
civilizaciones tecnológicas suponiendo que establecen contacto?
Cada conjunto de respuestas a estas
y otras preguntas análogas constituirá una teoría exocultural, y será tanto más
creíble cuanto más argumentada esté, cuanto más integral sea su estructura y
cuanto más cosas pueda explicar. Pero además, contar con una teoría es fundamental a
la hora de orientar la búsqueda de evidencias.
Todos los aportes que hemos expresado en la entrada anterior son teorías exoculturales previas, porque no buscan solo mundos
con vida sino civilizaciones inteligentes.
En las entradas que siguen desarrollaremos una teoría exocultural. Lo que expondremos
será una visión del modo cómo la inteligencia, la cultura y la tecnología
podrían estar implantadas actualmente en el cosmos. No es una presentación general de la exocultura como ciencia sino una teoría específica sobre el
tópico. Además, mostraremos evidencias en apoyo a esa teoría. Creemos
firmemente que así han sido las cosas porque nuestro “credo” se basa en
evidencia.
[1] Dawkins, Richard. (1985). El gen egoísta. Salvat Editores S.A.
[2]
https://www.nasa.gov/feature/nasa-is-taking-a-new-look-at-searching-for-life-beyond-earth

1.3 Una Teoría Exocultural por Cristian J. Caravello se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional.
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